martes, 24 de marzo de 2009

La Memoria de los libros o los libros de la Memoria





Algunos libros prohibidos durante
la dictadura militar

La torre de cubos de Laura Devetach
Un elefante ocupa mucho espacio de Elsa Bornemann
El nacimiento, los niños y el amor de Agnes Rosenstiehl
El pueblo que no quería ser gris de Beatriz Dourmerc
Los zapatos voladores de Margarita Belgrano

[...] En 1977, en plena dictadura militar, mientras crecía vertiginosamente el número de desaparecidos, cayó una inspección de censura al Centro Editor de América Latina, donde yo trabajaba. El Centro publicaba en ese entonces excelentes fascículos de divulgación de historia y geografía, de literatura y de sociología, que se vendían a un precio muy barato en los kioscos. […] La dictadura los consideró de izquierda, por lo tanto, subversivos. Un comando entró al depósito y secuestró todo lo que allí había. Unos días después obligaron a que la propia editorial prendiera fuego a los libros. Si demostraba que los había quemado podía seguir editando y el editor recuperaría la libertad. No es una escena narrada por Bradbury, sucedió en un descampado de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Los que mandaron quemar esos libros, los que los producíamos y también los que los leían semana a semana teníamos todos una idea de la lectura. La lectura nos significaba algo.

En: Machado, Ana María y Montes, Graciela. “Literatura infantil : creación, censura y resistencia”. Buenos Aires, Sudamericana, 2005.

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